Messi y el debate del falso 9

messi real madrid 2009 2-6

Corría mayo del año 2009 y la jornada número 34 de la liga española. El Barcelona visitaba el Santiago Bernabeu con el título en juego tras el empate del Barcelona en Mestalla y la victoria del Madrid en Sevilla. Ese fue el día escogido por Guardiola para dar un golpe de efecto que, en cierto modo, transformó el fútbol de nuestros días: Messi pasó del extremo derecho a la zona del 10. Y la sorpresa fue aún mayor porque Etoo ocupó el lugar de Messi en la banda y el puesto del 9 quedó vacío sobre la pizarra.

Llamaba la atención que un equipo cuya premisa fundamental era el control del juego y el fútbol ofensivo se presentase en el partido de mayor enjundia de la liga sin un delantero de referencia. Y, sin embargo, el Barsa conquistó Madrid con un partido para el recuerdo.

Ese día el Madrid se adelantó con un gol tempranero de Higuaín pero, desde ese momento, sólo pudo ser un espectador en la marea de fútbol que el Barcelona convocó. Messi marcó dos goles, entregó una preciosa asistencia a Henry y el Barcelona dio con el esquema en el campo que le permitiría dominar el fútbol europeo en los años siguientes.

Este parece un buen momento para disfrutar de las jugadas de Messi ante el Real Madrid en este partido histórico.

http://www.youtube.com/watch?v=T4HvKX_hmpw

Fue el punto de partida de un debate futbolístico que pareció zanjarse con la respuesta de que la posición de Messi sobre el campo había pasado a ser la de un falso 9. La duda sobre si la ubicación de Messi podía ser algo temporal, diseñado para el partido ante el Madrid, quedó zanjada una semana después. Messi había pasado al centro del ataque para quedarse.

Se trataba de una apuesta en apariencia muy arriesgada. Por un lado, se recolocaba al jugador más determinante del momento en una posición nueva, en la que nunca se le había visto jugar – salvo aquellos y aquellas que habían podido seguir la trayectoria de Messi desde que llegó a Barcelona-. Messi, por entonces, se había consagrado partiendo pegado a la banda derecha y progresando gracias a su alucinante velocidad, conducción y regate. ¿Cómo respondería en el puesto de 10, que requiere unas cualidades tan diferentes a las de un extremo? Por otra parte, se sacrificaban las habilidades contrastadas de Etoo como delantero, apartándolo a una banda donde jamás ofrecerías las prestaciones de Messi, lejos del área, donde sí que era un jugador determinante.

Guardiola lo tenía claro. Lo tenía desde el primer entrenamiento, en el que todas las cámaras del mundo recogían sus carantoñas con Leo. Lo demostró cuando, contra el criterio de la directiva del club, pocos días después presionó para que Messi pudiese disputar los Juegos Olímpicos 2008 con Argentina como él anhelaba, perdiéndose casi toda la pretemporada con el equipo. Guardiola sabía que Messi era su piedra filosofal.

Y no podía ignorar todo lo que el juego del equipo iba a ganar trasladando a Messi de la banda al centro. Desde ahí, para empezar, partía más cerca del gol. Podía explotar mejor aún su regate no teniendo limitados los movimientos por la cal de la banda. Podía desplegar no sólo su faceta como asistente sino su visión general del juego. Podía aprender más.

Como se ha ido viendo, esto del falso 9 es una mala solución a un problema real: cómo interpretar el papel de Messi según las ideas clásicas del fútbol, en la que el delantero centro es una posición concreta ocupada por un jugador que no es ninguno de los demás. Desde esa perspectiva, Messi es un lo más parecido a un delantero en un equipo sin delantero: falso 9.

http://www.youtube.com/watch?v=UNTh7HGZOqY

Y, sin embargo, la definición falla porque Messi, en su nueva posición, es un 9. Sobre todo en las dos últimas temporadas, cuando tras la escasa adaptación de Ibrahimovic como delantero de referencia, y esto daría para otro artículo, tanto Guardiola como Vilanova y ahora el Tata Martino, decidieron prescindir de un punta centrado en el equipo. En este esquema no se puede decir que Messi sea un falso 9 puesto que cuando el equipo lo requiere, o sea, cuando el balón se encuentra cerca del área, bien en las bandas, bien por el centro, Messi opera como un 9 clásico. Se convierte en la referencia del equipo en el área. Muchas veces se basta él solo para rematar, a veces con seis, cuatro o cinco defensas cerca: puede entrar como un toro, puede amagar y quedarse en el medio del área, remata al primer toque, de cabeza si hace falta, de zurda y cuando tiene que ser diestra, de diestra. Puede chutar desde fuera del área.

Ocurre, sin embargo, que Messi ha demostrado que el 9, como puesto exclusivo en el campo, puede no existir, que un solo jugador puede ser algo más, además del 9 del equipo. En el caso de Messi, lo más fácil, un 10 que, cuando hace falta, juega de 9, o sea, para acabar la jugada. Dos posiciones en una. Un jugador más en el centro del campo hasta que hay rematar la jugada. Ahí pasa a ser el delantero.

Parte de la perplejidad creada por la posición de Messi es que, además, es un 10 clásico. El mediapunta creativo con habilidad para desbordar, capaz de recibir de espaldas y proteger el balón o girarse, con visión de juego para el pase en profundidad, con el conocimiento táctico para jugar en corto o en largo, al primer toque o reteniendo, según lo requiere el momento. Cuando se ve, en una imagen panorámica, dónde recibe Messi y la posición de los rivales, no es difícil predecir los movimientos de Leo y el balón. Primero porque él va a realizar, casi seguro, la jugada adecuada, y segundo, porque ya nos hemos acostumbrado a ver lo que puede hacer y cómo le gusta hacerlo.

En esto de que un jugador ocupase durante un mismo partido dos posiciones distintas lo más cercano que se había visto es el central-lateral, o el central-medio centro, alternando posiciones según el equipo ataque o defienda. Este cambio de posiciones ha sido habitual, sobre todo y también, en el Barsa de los últimos años, con Abidal o con Busquets. Sin embargo, Messi ocupa las dos posiciones en el juego de ataque y en el de defensa.

El juego de Barsa permite llegar al área sin necesidad de apoyarse en el delantero centro lo que crea un grave problema táctico a los rivales puesto que sus defensas centrales no tienen una marca de referencia en casi ningún momento del partido. Muchos equipos han optado por adelantar lineas para dificultar el juego en el centro el campo del Barcelona. Los que se prefieren jugar más cerca de su portero son quizás los que más sufren que Messi haya aprendido a ser un 9. El mejor 9.

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One Thought to “Messi y el debate del falso 9”

  1. […] tiempo escribí un artículo sobre Messi y el debate del falso 9 en que hablaba bastante sobre este encuentro. Quizás os […]

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